Algunas cifras claves sobre minas y otros restos explosivos de guerra

Más de 90 países se ven afectados por las minas y otros explosivos de guerra. En 2011,  hubo entre 15.000 y 20.000 víctimas en al menos 58 países. (Tomado de la pagina web http://www.the-monitor.org/lm/2011/resources/Landmine%20Monitor%202011.pdf).  Dentro de los países más afectados se encuentran Afganistán, Angola, Bosnia, Burundi, Camboya, Colombia, Iraq, Mozambique, Nepal y Sri Lanka, sin embargo esta lista no es exhaustiva.   

Eliminar una mina cuesta hasta mil veces más que producirla. Al menos 340 tipos de minas han sido fabricadas por al menos 50 Estados. Los gobiernos de Birmania, Nepal y Rusia continúan utilizando estas minas al igual que muchos ejércitos rebeldes en Birmania, Burundi, Colombia, Georgia, India, Irak, Nepal, Pakistán, Filipinas, Rusia/Chechenia, y Cáucaso, Somalia, Turquía y Uganda. 13 Países continúan siendo potenciales productores de minas.      

El impacto de las minas suele ser mucho mayor y más diverso de lo que se podría pensar.

Algunas consecuencias indirectas :

Según algunas fuentes, las minas antipersonal seguirán produciendo unas veinte mil víctimas indirectas cada año.

El impacto humano y social: las minas y otros restos explosivos de guerra (REG) dejan un gran número de víctimas cada año. Puede tratarse de casos mortales pero en la mayoría de los casos estos dispositivos causan mutilaciones, amputaciones y otras secuelas importantes. Según el tipo de mina y las circunstancias del accidente las consecuencias pueden reunir todas las combinaciones posibles entre: mutilaciones de una o varias partes del cuerpo, ceguera, sordera, y otras heridas y, por supuesto, traumas psicológicos muy importantes. La acumulación de varias heridas es común. Muy pocos países pueden brindar una asistencia integral a las víctimas en todas estas áreas.               

El impacto medico directo: Los accidentes de minas requieren una atención que puede llegar a ser muy costosa sobre todo en países donde la infraestructura en salud es limitada. En particular, este tipo de incidentes exigen grandes cantidades de sangre para transfusiones, operaciones importantes y un equipo médico para las víctimas (hasta tres mil dólares según el tipo de prótesis), así como exige una readaptación larga. El costo del desminado también es muy importante ya que eliminar una mina puede costar más de mil dólares dependiendo de las circunstancias y el terreno.  
El impacto ambiental de las minas y los restos explosivos de guerra no debe despreciarse.

Algunas consecuencias indirectas :

Las victimas indirectas: A menudo afectadas económicamente, las victimas indirectas de las minas también pueden encontrar la muerte. Este fue el caso por ejemplo del final de la guerra civil de Angola en 2002. Después del alto al fuego las personas desplazadas regresaron a sus áreas de origen y terminaron en los campos de refugiados a lo largo del camino. Después de numerosos accidentes con vehículos pertenecientes a algunas ONG humanitarias, las actividades de estas ONG fueron suspendidas y muchas personas murieron de hambre y de enfermedades en los campos de refugiados, los cuales se habían vuelto inaccesibles.   

¡La cantidad de víctimas indirectas es incalculable!

El impacto psicológico y social: este impacto es importante porque puede llevar a la desaparición de pueblos y regiones enteras. Las minas han sido a manudo utilizadas en los conflictos para aterrorizar a las personas y bloquear las carreteras: por miedo a los accidentes, las personas no se desplazan más, abandonan sus actividades, especialmente las agrícolas, el hambre si instala en la la región y el país se ve económicamente devastado.

Por otro lado, las víctimas de las minas a menudo son abandonadas por sus esposos y deben enfrentarse a la incapacidad de ejercer o de encontrar un trabajo; las víctimas y sus familias a menudos son estigmatizados y rechazados por la sociedad y es por esto que se puede afirmar que las minas desintegran el tejido social.

El impacto socio-económico: Las poblaciones que viven en las regiones afectadas pueden considerarse también como victimas indirectas ya que, frecuentemente la economía de une región minada se ve afectada. Esto puede darse cuando la actividad agrícola ya no es posible debido a la presencia de las minas. También es el caso cuando el desplazamiento de personas y de bienes ya no es posible al igual que en los casos donde ya no se tiene acceso a recursos esenciales como el agua.  Igualmente, las familias que tienen a cargo personas que han sido víctimas de accidentes con minas también son consideradas como victimas económicas de las minas.

El impacto médico indirecto: dados los enormes recursos que se necesitan para ayudar a los sobrevivientes de las minas, los países pobres tienen aún menos recursos para gestionar otras crisis de salud importantes como la malaria, el sida y otras.